La guerra es privada

Muy bonito el artículo que publica El Público en su web el sábado 5 de marzo de 2011, cuyo título es Manifiesto contra los mercenarios (http://www.publico.es/internacional/364593/contra-los-mercenarios)y que firman también otros diarios como L’Unità, Libération,  Taz y The Nation.

Está muy bien que se acuerden ahora de los mercenarios y de las empresas que los reclutan ahora que está pasando lo que está pasando en Libia, y que escriban un manifiesto en su contra. Han reaccionado con rapidez puesto que como todos sabemos en Irak, por poner un ejemplo reciente y famoso, Blackwater se ha dedicado a repartir regaliz.

Ya lo apuntaba en un comentario anterior. Los mass media, están últimamente dándonos unos ejemplos primorosos de lo que significa la palabra desfachatez, pues de manera permanente publican artículos, y ahora suscriben manifiestos, para denunciar lo malo que es Gadafi y todas sus artimañas.

Algunos diréis que el manifiesto resalta como puntos a cumplir unos objetivos de carácter genérico. Bueno, podría ser cierto, pero la excusa es Libia. De nuevo, Libia.

Resulta que durante años y años en multitud de lugares del mundo se recluta a mercenarios y se contrata a empresas privadas de seguridad para llevar a cabo acciones militares pero cuando somos Nosotros está bien. Pienso, sin ir más lejos, en todas las empresas de mercenarios que realizan “misiones de seguridad” en las aguas del Cuerno de África para atajar la llamada piratería, pero esos no son mercenarios aunque usen armamento de guerra, sencillamente porque los pagamos Nosotros y Nosotros no pagamos mercenarios, contratamos agentes privados de seguridad. ¡Vivan los eufemismos!. Por cierto, algún día tendremos que hablar de la historia de la piratería y de quién es hoy en día pirata.

En cualquier caso, no me voy a enrollar en poner ejemplos de guerras mantenidas por mercenarios, del papel de los mercenarios a lo largo de la historia de la humanidad ni nada por el estilo. Tan solo me gustaría recalcar la profundidad del manifiesto tan flamantemente firmado por los diarios antedichos que en ningún momento se refieren a las condiciones de vida que han tenido que sufrir los que llegan a ser mercenarios, ni hablan de los conflictos armados de los que vienen y en donde aprendieron a manejar las armas, ni de quien financió aquellas, y esta, guerra, ni de poner freno a la pobreza que les empuja a matar para vivir. A penas  cinco palabras “tráfico criminal relacionado con ellos” nos presentan de manera ambigua su realidad pero, como apunto, de manera incierta porque no se sabe muy bien si el tráfico criminal es el que han padecido ellos o el que hacen padecer a los prisioneros de sus guerras privatizadas.

Al igual que sucede en tantos y tantos aspectos del mundo que nos rodea lo publico desaparece y, cada vez con más certeza, podemos decir que hoy más que nunca la guerra es privada (y el petróleo que hay detrás también).

MAX BJÖRK

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s