Salte del club

Pobre Pare Manel, que ahora le quieren excomulgar, según informa Público en su edición del día 16 de marzo de 2011 (http://www.publico.es/espana/366333/la-iglesia-catalana-quiere-echar-a-un-cura-progre), por haber pagado un aborto. Pues sinceramente, me parece muy bien que le eche. ¡Despedido!. Si algo cuesta entender es precisamente la hipocresía con que actúan los católicos en particular (y los creyentes religiosos en general).

Pero vamos a ver, si uno se dice miembro de un club, de una organización, de un círculo, de lo que sea… es para respetar sus normas y no para hacer lo que le de la gana.

Si como en este caso, alguien dice ser miembro de la Iglesia Católica, tendrá que cumplir con su normativa por más en desacuerdo que se esté, pues si no te gusta es fácil: salte del club..

Y es que estoy harto de ver ejemplos de este tipo cuando tratamos con los católicos. Quieren divorciarse, vivir en pareja, quieren poder salir del armario, follar como locos, abortar, jugar a la lotería, que les practiquen la eutanasia llegado el caso, quieren comer carne los viernes santos (y todos los demás), drogarse, quieren asumir las leyes de la física, del cosmos, de la Teoría de la Evolución, pasan de ir a misa, de comulgar, de confesarse, de arrodillarse ante su dios regularmente, de no mentir, de llevar una vida de oración y arrepentimiento, pasan de la familia tradicional…, vamos que quieren hacer lo que les da la gana, pero eso sí, quieren seguir siendo católicos, hacer que son, casarse por la iglesia, bautizarse, hacer la comunión, celebrar la Navidad… y todo lo demás que suponga aparentar.

Podremos estar radicalmente en contra de los postulados de la Iglesia de Roma, pero si estamos, estamos y si no fuera.

Que ahora vengan con un “pobrecito cura”, no me parece normal. Lo lógico es que le expulsen, lo ilógico es que le respeten y le den una palmadita en la espalda, como por otra parte hacen en tantas otras ocasiones con casos de índole infantil que tantas veces suceden y que acaban con un traslado forzoso.

Bajo mi punto de vista es una actitud perfectamente coherente la que mantiene la Iglesia en este caso, lo incoherente es la actitud del cura que se dedica a pagar abortos pero luego le reza a un dios cuya doctrina preconiza todo lo contrario.

Ahora los feligreses, o la gente del barrio, dicen que no se vaya, que si está haciendo una gran labor, etcétera. Pues no. Si lo que tiene son otras ideas, lo que debe hacer es fundar una ONG o una asociación u otra Iglesia, que total por una  más… y poder ayudar de manera consecuente con su pensamiento pero fuera de la organización a la que pertenece y que no comparte esas prácticas.

En este sentido la Iglesia no varía su discurso, lo que tiene que hacer la gente es dar un paso adelante y dejar atrás su pertenencia a un club que no respeta los derechos de las personas en general y de las mujeres en particular.                                                         MAX BJÖRK

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