Mañanas de domingo

Uno se levanta el domingo por la mañana, se hace un vaso de leche con unas tostaditas en plan tranqui, y puede ser espectador del fantástico universo de la tele pública, en concreto de La 2.

Y es que me encanta, me produce un mar de sensaciones esos domingos en los que mientras te zampas el desayuno puedes disfrutar de un análisis en profundidad sobre los últimos descubrimientos en los yacimientos de Atapuerca, para a continuación hacer la (in)digestión con esas gloriosas conexiones con los templos de la España más católica y retrógrada.

Disfruto viendo como mis impuestos son destinados a labor tan encomiable como es la de la difusión del mensaje de Vuestro Señor Jesufistro. I love it. Sobre todo teniendo en cuenta que ahora con este invento llamado TDT, hay 40 canales de los cuáles unos diez son directamente controlados por la Iglesia o sus adláteres, haciendo que podamos elegir entre un suculenta carta de menús divinos especialmente los domingos.

Esto ahora en la tele publica lo llaman televisión a la carta, es decir, el domingo por la mañana en la tele pública puedes elegir entre chuparte dos horas de misa o a continuación ver el programa de los bondadosos misioneros (Gran Homer, ¿dónde quedó pequeña Lisa?).

Y es que todo esto responde a la nueva política de Televisión Española de convertir La Dos en un canal cultural, ¿y qué hay más cultural que una misa? Pocas cosas señores, pocas cosas.

Ahora en serio, ¿cuándo se va a terminar con esos macroespacios regalados a la Iglesia? Joder, es que no se trata de la cruz en la declaración de la renta de junio, es que son estas horas cedidas, es que son las subvenciones para reparar las Iglesias y monumentos varios a los que después no se permite el acceso libre, es que son las subvenciones para ongs católicas, para asociaciones de todo tipo, es que es un chorreo.

Además es algo grotesco. Es grotesco porque dice mucho sobre los dirigentes de Ente Público, y por ende del Gobierno Central y de su política informativa, que programan productos audiovisuales como Redes o documentales de todo tipo pero te echan misas que es lo más anticientífico que existe.  Pero es que además, hace veinte años podía colar el rollo de que hay quién no puede ir a su misa y que dado que es la religión mayoritaria ¿?, se trataría de un servicio público, pero hoy no, pues hay muchos canales que ya se encargan de lanzar su mensaje diabólico. De la misma manera que hay contenidos que se emiten escasamente o nada en la tele pública como las series extranjeras que apenas hay o la liga de fútbol o los mismos anuncios, debería dejar de emitirse misas católicas, pues, por cierto, yo no veo misas de otros ritos o, mejor aún, actos ateos.

O sea, que la tele pública renuncia a financiarse vía anuncios porque según los poderes de las otras cadenas suponía una doble vía de financiación y por eso dejaron de emitir anuncios pero cada fin de semana tenemos un macroreportaje católico. Venga ya.

MAX BJÖRK

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