El Metro de Madrid como espacio de embrutecimiento colectivo

El Metro de Madrid ha ido cambiando a lo largo de los años. Como la sociedad, se ha visto envuelto en los mismos procesos de adaptación a la nueva mentalidad imperante.

Vamos a comentar estas transformaciones en conexión, como decimos, con los cambios sociales. Y veremos cómo éstos han hecho de éste transporte uno de los que más contribuyen al embrutecimiento colectivo y a difundir los nuevos mensajes del poder.

Desde el punto de vista estructural, hemos contemplado cómo han cambiado elementos tan cotidianos como son:

Los tornos. Los mecanismos por los que las personas acceden a este medio de transporte han crecido, sí, se han hecho más altos y ahora son de cristal. Ya no son distintos los de entrada y salida, sino que son los mismos. Con lo que es más difícil colarse (si no tienes dinero, vas a la parada siguiente y/o no crees justo pagar uno o dos euros o catorce por 10 viajes, etc.), y con lo que se produce una competencia por el “torno libre”, ya que como decimos no hay diferencia entre los de entrada y salida, la gente tiende a apelotonarse en los mismos en ambas direcciones. También se da un caso curioso y es, cómo hay que meter el billete para salir, si éste no funciona te quedas encerrado dentro esperando al trabajador que nunca llega (y te frustras pues estás retenido, ya que no puedes abrir la portezuela como antaño ni saltarlos ya que son más altos…).

Las taquillas. Han desaparecido, en su lugar una especie de mostradores con una sola silla. Esto es debido a que lxs trabajadorxs de Metro ya no venden billetes. Ahora son llamados Agentes comerciales, es decir asesoran sobre la utilización de las máquinas (donde se expiden los billetes) y sobre los “productos” (billetes). Con esto han conseguido eliminar las cinco categorías profesionales que existían en las estaciones para convertirlas en una sin apenas funciones reales. Por supuesto se vende como más accesible al público, pero en realidad como hay menos trabajadores y estos no tienen sitio fijo, nunca están.

Lxs seguratas. Estxs sí que han aumentado. Curiosamente en las estaciones no hay casi trabajadorxs de “chaqueta roja” pero sí puede haber uno o varios seguratas en cada salida de tornos y/o por los andenes. ¿Cómo es posible?, pues muy sencillo, se están sustituyendo trabajadores convencionales y de servicio público, profesionales, por elementos parapoliciales. Trabajadorxs (si se les puede llamar así) con porra, con esposas, muchos con gases o con otros elementos no permitidos, cumpliendo básicamente una función coercitiva; lxs cuales trabajan unas 10-12 horas al día por menos salario y sin ninguna función más que la de vigilar. Ya veis, están gastando dinero en personal externalizado que cobra poco y trabaja muchas horas, de pié (pues no tienen ningún sitio donde estar) y cuya máxima aspiración laboral es que sucedan incidentes en su turno para poder irse con la sensación de que tras más de 10 horas de trabajo han llegado a hacer algo. Si pasa poco lo magnifican.

Las estaciones. Un cambio sustancial en Metro de Madrid ha sido en la propia fisonomía de las estaciones. Antes Metro de Madrid, se caracterizaba por tener estaciones diversas, de ladrillo vista, alicatadas, con losetas, de distintos colores, etc. Pero de repente todas han empezado a ser sustituidas por grandes planchas metálicas de colores. ¿Para qué y por qué?, pues por un lado para que sean más fáciles de limpiar, para que la gente no pinte en ellas nada (es interesante observar cómo trabaja una brigada o grupo de limpieza por la noche en Metro de Madrid). Y para lo que realmente les interesa, para poder colocar grandes tiras de vinilo con publicidad. Ahora las estaciones con esa fisonomía pueden convertirse en gigantescos anuncios para la marca de turno (así como los propios vagones), en donde sea hasta difícil distinguir los propios paneles informativos de Metro.

En las estaciones también destaca la gran reducción de asientos llevada a cabo, ya que las estaciones están siendo diseñadas como lugares de tránsito rápido y no como lugares para estar o esperar.

Las televisiones y cámaras. Otro elemento de la nueva época. El Metro de Madrid se ha llenado de televisores y cámaras, da igual si emiten o no (las de los vagones), o si graban o no las cámaras. El objetivo es que estén ahí, que no se desconecte de la idea de información rápida y bien masticada y de tener permanentemente la sensación de que te están observando. Hoy día con las cámaras pueden suceder desgracias en el Metro que lo más que sucederá es: por un lado que ninguna persona que esté viajando intervendrá pues ha delegado su actuación en el propio sistema securatista y que lxs seguratas no aparecerán hasta que todo concluya. Luego, esos sí, habrá imágenes para los medios de comunicación de masas. El Metro de Madrid cuenta con su propio canal de televisión que combina una gran dosis de publicidad con la misma información general que suelen ofrecer todos los medios del sistema a diario.

Desde el punto de vista del servicio público que se supone que es, dista mucho de ser de calidad, aunque no tenga demasiadas pintadas ni papeles en el suelo. Han comenzado a utilizar la palabra “clientes” en lugar de viajerxs o usuarixs. Existe a ciertas horas una masificación brutal de este medio de transporte, sufriendo un agobio y calor poco saludables. No dispone de urinarios públicos, un medio de transporte en el que muchas personas viajan una hora seguida en él para desplazarse en una ciudad y sus municipios colindantes, tan grande como Madrid (siendo además una reivindicación surgida del colectivo de personas mayores). El precio de los billetes y abonos es excesivo para la relación de personas y sueldos que utilizan este transporte, además se aplica una tasa extra por llegar a las estaciones que dan acceso al aeropuerto, algo inaceptable en una red general. En algunas estaciones que conectan con pueblos de la periferia te tienes que bajar del vagón y coger otro para seguir en la misma línea, el único motivo es que estas nuevas partes de líneas son privadas aunque las utilice Metro de Madrid. Y algunas estaciones, además, cierran antes que el resto de las de la red de Metro.

Además, un hecho muy grave es, que se presta el Metro de Madrid para que en ciertas estaciones (las que coinciden con los barrios donde residen lxs trabajadores y por tanto la población migrante) se produzcan redadas para pedir la documentación, casualmente en su inmensísima mayoría a personas migrantes. Asimismo en esas estaciones suelen estar pidiendo los billetes y abonos un día sí y otro también lxs revisores (que para quien no lo sepa cobran comisiones de 3€ por cada multa de 20€), justo con mucha más frecuencia desde que ha comenzada la crisis, que es cuando las personas más dificultades tienen para comprar los billetes y abonos. Dentro de este apartado, es conocido que lx policías viajan gratis, enseñan la placa a la entrada de las estaciones (sin ir de uniforme o hacer algo en concreto) y les abren la puerta (el torno).

Con todo esto podemos sacar conclusiones o mucho mejor, bajar a los andenes y observar cómo se comportan las personas que viajan en este medio de transporte. Se produce una competencia brutal por los asientos, no se respetan las normas mínimas de urbanidad, no se deja salir antes de entrar, no se ceden los asientos reservados para distintas personas sino que se espera a que alguien por buena voluntad se levante para respirar tranquilx por la conquista del asiento reservado. Las personas van tristes, serias y en silencio. Este silencio sólo es roto por la voz de las personas que piden ayuda (económico-personal) por sus circunstancias y por los músicxs o artistas, así como por conversaciones ajenas o propias esporádicas. El metro se convierte en lugar de paso y rápido.

Muchas personas se ven obligadas por las circunstancias a utilizarlo a diario aunque se vean inmersas en todas estas situaciones. Y más de una se conoce que cuando tiene un rato libre y tiene que ir a algún sitio sin prisa, prefiere coger el autobús o el cercanías.

Autobús autobús…que ya te han instalado cámaras y teles…autobús autobús… que viajas hacía la misma estación de Metro.

Si se me permite el comentario, por favor, sonreíd, mostrad lo que leéis y sed amables en el Metro (no con lxs seguratxs y a las cámaras, sino con y a las personas que viajan).

Tabor Ciompi.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Metro de Madrid como espacio de embrutecimiento colectivo

  1. Pollastron. dijo:

    Y lo extraño de todo esto es que SOLIDARIDAD OBRERA firmase en el ultimo convenio de METRO DE MADRID( 2009-2012), este sistema en todas las estaciones de las LINEAS 1 y 6, ademas de todas las estaciones que tuvieran correspondencia con estas lineas. Osea una 50 estaciones. Por cierto Don Manuel Fernandez Suarez, que lleva liberado 25 años .desde octubre de 1986, vuelve a encabezar la candidatura en el colegio electoral de movimiento, seran 4 añitos mas de LIBERADO SINDICAL. Y este decia cuando entro como CNT en 1986 que no habia que estar en la POLTRONA mas de 4 años. y criticaba a Miguel Angel Barajas, de CC.OO. , por que llevaba 8 años. Terminara jubilandose LIBERADO, como el CAUDILLO. Que tropa, dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s