Alianza por la Democracia Participativa en el Mediterráneo

Se abren nuevos retos para la democracia en el Mediterráneo. Y aunque los enemigos son los mismos, quizá disfrazados, los retos que se abren ante nosotros son nuevos.

Este nuevo escenario se conforma a partir de los últimos acontecimientos ocurridos en Túnez y Egipto donde una serie de alzamientos populares han trastocado los equilibrios geopolíticos del Mediterráneo.

Estos alzamientos han derribado de su trono a los tiranos que cuidadosamente había patrocinado occidente. Y cuando escribo “cuidadosamente” no quiero decir “sutilmente”, pues en muchas ocasiones este apoyo ha sido tan explícito como lo eran las violaciones de los derechos humanos cometidas por aquellos. De este modo, el cinismo ocupó un lugar preeminente en la agenda política del norte, donde el disfrute de la democracia parecía estar ligado al mantenimiento del autoritarismo en la ribera sur.

Este planteamiento fue uno de los mayores errores de la política exterior europea, pues al asociarnos con estos dictadores no hicimos otra cosa que promover la pobreza(mediante la implantación obligada de duros Programas de Ajuste Estructural, entre otras medidas) y fomentar el odio a occidente, y con él el terrorismo. Esto nos introdujo de golpe en una espiral de autoritarismo incontrolada, un círculo vicioso que nos obligaba a mantener a cualquier precio a unos tiranos que cumplían al pie de la letra sus tareas como aliados, y que al hacerlo soliviantaban a un pueblo que, para ser controlado, requería de un grado cada vez mayor de autoritarismo. Y para ello, occidente no dudaba en proporcionar los medios técnicos y políticos necesarios. Como si esto no fuera a incrementar el odio que algunos sectores de la sociedad pudieran sentir hacia un occidente que decía promover la democracia, pero lo que hacía en realidad era aplastarla por el bien de sus propios intereses.

Y a pesar de esta represión, los pueblos de estos países se han levantado contra sus amos, exigiendo democracia, libertad y justicia. Y no seré yo el que se apropie de la agenda de estos movimientos, ni pretenda dar lecciones de democracia, pero opino que esto abre nuevas e interesantes perspectivas.

El primer reto a superar es el mantenimiento de la propia agenda democrática de Túnez y Egipto, es decir, evitar que ningún actor internacional (presumiblemente algún país de la ribera norte o EEUU) usurpe los logros democráticos con la implantación de su propia agenda o condicionantes, que no harán otra cosa que asegurar sus intereses (del dicho actor internacional, se entiende), en detrimento de la calidad democrática.

El segundo reto es la creación de las herramientas necesarias para evitar que esto suceda. Y para ello, es precisa la creación de una verdadera alianza entre pueblos, entre democracias, entre militantes de la justicia y la libertad de ambas orillas del Mediterráneo. Pero no una Alianza como la Alianza de Civilizaciones, que si bien es bienintencionada, carece de las herramientas necesarias para asegurar la calidad democrática de un país aliado, y no parece capaz de ir más allá de una serie de documentos (interesantes, eso sí) académicos y periodísticos de temática cultural y escasamente política. Y ni mucho menos como la Unión por el Mediterráneo, cuya principal función hoy es asegurar la fluidez de los negocios en el ámbito mediterráneo, y asegurar, de este modo, un papel predominante para Francia (y sus empresas), que desde la llegada de Sarkozy parece estar muy interesada en recuperar su papel como potencia postcolonial en la escena internacional, comenzando por el Mediterráneo, claro.

Esta alianza no debe ser, ni siquiera, entre Estados, sino entre movimientos. Una Alianza entre movimientos sociales en el que se encuentren todas aquellas formaciones que se hayan distinguido en su lucha por la calidad democrática, por la difusión y el estricto respeto de los Derechos Humanos, por la búsqueda de la justicia social y por el respeto de la libertad de los pueblos y los individuos. Las funciones de esta alianza debieran ser la vigilancia y la militancia. La vigilancia de que estos principios que acabo de enunciar se respeten escrupulosamente, la estricta observancia, desde ambas orillas, de que los intereses legítimos de los pueblos no son usurpados por nadie, ni propio ni extraño. Y la militancia. La militancia a la hora de salir a la calle para impedir que ningún tirano reprima a su pueblo, militancia para acudir en ayuda de todos aquellos aliados que ven en peligro su libertad. Este es el único medio para salvaguardar los logros democráticos en el Mediterráneo.

                                                                                                                           MARCEL

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6 respuestas a Alianza por la Democracia Participativa en el Mediterráneo

  1. Tabor Ciompi dijo:

    El artículo me parece interesante y comparto casi todo, hablaré del casi.
    Yo creo que no se puede calificar a la Alianza de Civilizaciones como “bienintencionada”. Esta Alianza es un elemento más que maneja el imperialismo para garantizarse su supremacía y control en la zona. La iniciativa surge del Estado español, país que está participando, invadiendo y ocupando los diversos pueblos árabes o de oriente que están actualmente en guerra, además de formar parte de la OTAN. Lo apoya la ONU, que cada día queda más claro que es otro elemento de la burguesía imperialista y de resto de Estados capitalistas del Mundo.
    En cuanto a qué hacer: debemos apoyar las luchas de los pueblos árabes, respetar su autoorganización y establecer relaciones con los sectores anticapitalistas (marxistas, anarquistas, revolucionarios) de allí. Una cuestión clave es poder facilitarles dinero y armas, por supuesto es difícil pero desde organizaciones que sí lleguen allí, o ellos mismos allí deben intentar conseguirlas de su propio ejército. La consigna ante cualquier movimiento revolucionario es: ¡Armamento general del pueblo!
    Desde la solidaridad militante, podemos participar en las distintas manifestaciones y concentraciones que se produzcan en nuestras ciudades en favor de su lucha (ya han ocurrido varias). Podemos organizar nosotr*s mism*s alguna charla en nuestros barrios.
    Y como complemento, existe un espacio muy interesante de contacto entre movimientos del mediterráneo como es el Foro Social Mediterráneo aunque está parado desde 2006. Aunque sí se sigue coincidiendo en el foro social mundial.

  2. Marcel dijo:

    A ver Tabor:

    En cuanto a lo que dices acerca de las buenas intenciones, te diré que se basan en el entendimiento entre culturas en contraposición a los planteamientos de Huntington, plasmados en un artículo publicado en 1993 en la revista Foreing Affairs (The Clash of Civilizations?), que planteaba un choque derivado de la incompatibilidad entre un occidente democrático y liberal y una civilización arabo-islámica autoritaria y religiosa, en el que demuestra un profundo desconocimiento de esta cultura y esta religión, elaborando una teoría que no se entiende por ninguna parte. En ese sentido se puede considerar bienintencionada.

    En cuanto a lo que dices de la OTAN y del Estado Español, te diré que las acciones de éstas no son iniciativas de la Alianza, y por lo tanto, no comparten ningún género de responsabilidad en sentido estricto. Que España no sea un Estado Socialista no tiene que ver con las buenas intenciones de una Alianza que es más académica que política. Y ésta es una característica que marca considerablemente su trabajo.

    En cuanto a lo que hay que hacer, te diré que estoy completamente de acuerdo contigo, y nada en el artículo indica lo contrario. Lo que está claro es que cada organización de la sociedad civil deberá encontrar sus contrapartes y los medios de apoyo que estime oportunos.

  3. Tabor Ciompi dijo:

    La Alianza de Civilizaciones como puede ser también la ACNUR, la FAO, el Premio Nobel, Los Premios Príncipes de Asturias, Las Misiones Humanitarias (en catástrofes o “conflictos”), son elementos de y que utiliza la burguesía de unos Estados para ingerir en la política y nombrar lo bueno y lo malo para marcar línea al resto del Mundo.
    No son ni neutrales ni inocentes. Son agentes del Imperialismo (Lenin). Yo mido las cosas por lo que favorece y es de la Clase Trabajadora, y esa Alianza como las demás instituciones arriba citadas ni son ni favorecen a la Clase Trabajadora (aunque mínimamente pudieran favorecerla, esto haría que perdiese su independencia de Clase, factor fundamental para la victoria).
    El Estado español por supuesto no es un estado socialista, es un Estado Burgués y como tal apoya e impulsa sólo lo que beneficia a la burguesía tanto de aquí como la que por sus intereses geo-políticos quiera ayudar allí, pero siempre a la burguesía, l*s que defienden la propiedad privada y la desigualdad social. Por mi académica que diga ser una institución siempre reflejará un carácter de Clase.

  4. Marcel dijo:

    La cuestión es que la Alianza de Civilizaciones no tiene una labor “de clase”, y por lo tanto, no es revolucionaria. No obstante, esto no la hace malintencionada. Que pensemos que la dimensión de clase sea la más importante no quiere decir que sea la única. Y pensar que la dimensión cultural es contraria a la de clase es un ejercicio de imaginación. Sería como pensar que no existen más culturas que las de clase. Y si Lenin no fue capaz de ver esto, está claro que no tenía la altura de miras que le presuponemos. Es más, es posible que fuera presa del determinismo cultural, al igual que lo pudo ser Marx, algo típico de la época. Y este determinismo cultural es producto de la ignorancia. Precisamente, el objetivo de la dicha Alianza es promover el conocimiento y el intercambio en el plano cultural y de civilización. Nada más. No creo que todo lo “no revolucionario” sea contrarrevolucionario. Precisamente el agente del imperialismo aquí es la falta de conocimientos acerca de la civilización arabo-islámica. Y ya te digo, el horizonte cultural y de intereses de Lenin era algo limitado a este respecto. Es una pena. En cualquier caso, no entiendo como el conocimiento intercultural puede suponer un acto contrarrevolucionario. Supongo que podrás ilustrarme a este respecto, pues yo llevo años profundizando en mis conocimientos sobre el Islam y lo árabe, y no me considero menos revolucionario, ni mucho menos imperialista, no considero que está apoyando intereses burgueses. Sé que no lo estoy haciendo.

    Y todo esto se refiere al plano de las intenciones. Sí es posible que, en la práctica, se favorezcan intereses burgueses, pero esto no tiene que ver con los objetivos de la Alianza, sino con el uso que se le da a posteriori desde la clase política. Es la razón por la que digo que se puede considerar bienintencionada en sus objetivos. Es más, considero que Lenin se refería más este tipo de “robo” de iniciativas por parte de la clase política que a otra cosa. Una gran cantidad de iniciativas son positivas en sus intenciones, pero luego son “robadas” por cierta clase política para que sirvan a sus intereses. Mantener diferenciadas las dimensiones “a priori” y “a posteriori” es clave para identificar los obstáculos para la revolución y los culpables de éstos.

    Por otra parte, y refiriéndome a la última frase de tu comentario, te diré que “lo académico”, en sí mismo, no es ni revolucionario ni todo lo contrario, lo es, o no, cada uno de los académicos que conforman el grupo. Son ellos los que dan el carácter contrarrevolucionario al grupo. Es decir, lo contrarrevolucionario se da “a posteriori”. No se refiere a los objetivos iniciales necesariamente. Si la Alianza de Civilizaciones se ha vuelto burguesa o imperialista con el tiempo es debido a las organizaciones que se han sumado a ella, no por los objetivos iniciales, que, como ya te he dicho, iban encaminados a favorecer el conocimiento y el intercambio entre culturas. Considero que éste es el caso que nos ocupa. Y voy más allá, opino que puede invertirse la situación, y convertir a esta Alianza en una iniciativa revolucionaria si se eliminan todos los aspectos no-académicos en ella, convirtiéndola en una iniciativa científica pura. Aunque esto supondría nuevos retos que superar.

  5. Tabor Ciompi dijo:

    Entiendo que sea muy deseable el entendimiento entre las culturas y los pueblos. Yo soy partidarix de ello, por eso somxs internacionalistas. Pero la premisa de la independencia de clase es fundamental.
    Tú estás a favor de la Alianza de Civilizaciones o te parece , al menos un vehículo para ese entendimiento. Esto es muy comprensible en un momento como el actual, en el que las fuerzas anticapitalistas están tan mermadas y no cuentan con sus propias estructuras (o con unas estructuras grandes y financiadas) para realizar el acercamiento entre los pueblos.
    Pero sigo defendiendo que la Alianza de Civilizaciones es un elemento al servicio de la Clase enemiga, la burguesa. Si te fijas, la página web está ubicada en una web de la Presidencia del Gobierno, está ligada a la ONU, las organizaciones adherentes van desde la Liga Árabe (organización llena de reaccionarios y burgueses locales), hasta la UE (nuestro propio imperialismo) pasando por organizaciones culturales promovidas y financiadas por los Estados burgueses.
    A su primer Foro acudieron: “líderes políticos y religiosos, responsables de organizaciones internacionales y representantes del mundo empresarial, medios de comunicación, asociaciones juveniles y sociedad civil en su conjunto. En este sentido, la presencia en Madrid de más de 900 expertos y 89 delegaciones oficiales constituye la mejor prueba del interés que la Alianza de Civilizaciones ha logrado atraer en todo el mundo”, cuando habla de sociedad civil o de organizaciones por supuesto que no se refiere a personas partidarias de acabar con el capitalismo y las fronteras (estados). El Gobierno de España por un lado propone esto y por el otro procede a realizar expulsiones masivas de inmigrantes.
    Cuando vivía Lenin existió lo que se llamaba la Sociedad de Naciones y muchas personas vieron en ella el medio para frenar tanta guerra y conflicto entre pueblos, entre ellos los partidos de la IIª Internacional que rompieron con la lucha por el Socialismo. Es a este tipo de instituciones (luego fue disuelta al calor del periodo de entreguerras) a las que el líder de la Revolución Obrera que más lejos ha llegado nunca llamó “cueva de bandidos”.
    Por eso es para las personas marxistas revolucionarias levantar una Internacional que recoja todos los sentimientos de solidaridad entre los pueblos que están presentes en tantas y tantas personas de la Clase Trabajadora.

  6. Marcel dijo:

    Creo que estamos perdiendo el rumbo inicial de la conversación.

    En primer lugar, yo no estoy a favor de la Alianza de Civilizaciones, yo estoy a favor del entendimiento entre culturas, así como el intercambio dentro de la dimensión cultural, y opino que la Alianza tenía un gran potencial en este sentido. No obstante, se ha convertido en un vehículo para otros fines, y por lo tanto, ha dejado de ser verdaderamente útil en este sentido. No obstante, las intenciones (iniciales) eran buenas (al menos las que se han publicado), y es a eso a lo que me refiero con “bienintencionada”. Es más, he dejado claro en algún comentario anterior que el único modo de que sea verdaderamente útil es mediante un esfuerzo estrictamente académico, algo bastante improbable.

    En segundo lugar, una organización de clase no puede, por sí sola, propiciar un entendimiento completo entre culturas, sólo puede aportar ciertas claves. El esfuerzo más importante de comprensión sólo puede hacerse desde un ámbito estrictamente académico y científico. Lo que si se puede hacer desde las organizaciones de clase es colaborar con los movimientos sociales de clase. Pero el entendimientos intercultural va más allá de la dimensión de clase. OJO, no digo que sea más importante, digo que abarca más variables que la clase.

    Respecto a todo lo demás acerca de la ONU, la Liga Árabe o los distintos Estados, estamos completamente de acuerdo, aunque eso ya lo sabes.

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