Jugando a ser Dios

Según la Biblia, Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Menudo personaje tenía o tiene que ser este Dios cristiano, si por los actos del hombre (y algunas mujeres) podemos conocerle. 

Como reciente Historiador en que me he convertido, puedo decir que la Biblia, además de ser un excelente libro de aventuras, es también un libro lleno de saberes, mitos y desastres, que reflejan lo acontecido en la vida del ser humano en forma de cuento, desde que tiene forma de comunicarse entre sí. ¿Cómo se le explicaría a un niño de época medieval la historia del ser humano cuando todavía no existía la Historia? Con la Biblia. Aunque entro en terreno pantanoso, puedo decir sin miedo a equivocarme que: tanto Adán como Eva no existieron; qué más allá de las nubes no hay ningún paraíso; que si Sodoma y Gomorra fueron destruidas por la mano justiciera del Creador al ver la perversión en la vida de sus habitantes, más de la mitad de las ciudades de hoy en día (Las Vegas, Nueva York, Frankfurt, etc.) habrían desaparecido del mapa hace lustros; que la resurrección en un ser nacido de vientre humano no puede darse salvo en el cine, cosa que nuestra querida Ciencia se ha encargado de comprobar (que no significa que dentro de unos años no sean capaces de hacer revivir a las personas, en otro acto aberrante hacia la Naturaleza); y por decir algo más, que tantos y tantos datos pseudo-históricos que se pueden encontrar en ella no son más que eso, pseudo-historia (más o menos lo que verán los habitantes del futuro cuando lean y vean de lo que informaban los medios de comunicación) verdades a medias. Sin embargo, y como he dicho antes, está llena de conocimiento empírico y efectivo. Sólo hay que analizar lo que nos dice con un ojo nada religioso. Entonces veremos una realidad paralela. Sodoma y Gomorra no serán más que el ejemplo del ser humano en sociedad, urbanizado, corrupto, egoísta, individualista, vanidoso, que vive lascivamente y practica la mediocridad, y que merece la destrucción antes de contaminar el resto de la vida del planeta Yo no creo que la vida en ciudades grandes esté muy lejos de esto actualmente. Son focos de cultura, es verdad, pero también lo son de contaminación, competitividad, estrés, desinformación, violencia, etc., y si tenía algo positivo, como era el acceso a la cultura y el conocimiento, el control que ejercen tanto mega-empresas privadas como gobiernos es precisamente causante de la destrucción, banalidad y estandarización (globalización) de esas culturas. Así pues, tener acceso a cierta cultura o conocimiento no tiene por qué ser bueno. 

He querido escoger el ejemplo de la decadencia urbana en la Biblia porque me ayuda a presentar lo que quería decirles realmente. El ser humano se está jugando su lugar en la Historia de la Tierra, porque puede que dentro de poco no quede ninguna Historia que contar. Si los grandes desastres naturales no nos hacen despertar del sueño en el que vivimos, tendremos que sucumbir bajo nuestras propias creaciones, inexorablemente. Jugamos a ser Dios, no con muñecos o juguetes, sino con artilugios verdaderamente peligrosos para el hombre y la mujer. Casualmente, no es de la energía atómica de lo que quería hablar, que de eso ya se ha encargado el tiempo, sino de los Chem-trails. Muchos de ustedes se preguntarán qué son, o qué es, o cómo se dice… La verdad, simplemente se trata de otro intento de control de la Naturaleza por y para el hombre, de forma muy nociva para la salud, por cierto. Si teníamos ya una larga lista de enorgullecedores actos científico-capitalistas (todo vale), como la creación de enfermedades mortales, la implantación de la genética en la producción agrícola a gran escala (y el veneno que lo alimenta), el vacío sistemático del alma negra de la Tierra para ennegrecer su cielo, el armamento altamente destructivo y corrosivo, etc., etc., desde hace ya tiempo se intentan controlar los fenómenos atmosféricos y meteorológicos. Imaginen algo así: pensarían en EEUU que, si los indios controlaban la lluvia por medio de una danza, ¿por qué no vamos a poder nosotros por medio de la Ciencia? Pues no sólo la lluvia están tratando de controlar, créanlo. 

Volviendo a los Chem-trails, como propio su nombre indica, son “raíles químicos”. No sé qué tal se verá el cielo desde las ciudades, pero desde un pueblo no hay edificios que tapen la vista. Durante toda la vida he visto cielos impresionantes, tanto de día como de noche. También podía ver la ciudad con nitidez desde la distancia,  observando su crecimiento con el mío. En los días abiertos y soleados, podía uno tumbarse en la hierba y seguir durante largo rato el recorrido de los pequeños aviones (o jets) por la bóveda celeste dejando un fino hilo blanco, que acababa desapareciendo en escasos minutos. Para sorpresa del observador actual, muchos de esos mismos aviones (en apariencia) dejan al igual un hilo blanco, pero que por el contrario no desaparece en unos minutos, sino que empieza a extenderse poco a poco hasta que forma una capa nubosa mucho más grande. Prácticamente no hay día soleado en el que esto no pase. Vivo en la Comunidad de Madrid, así que todo el que allí resida podrá comprobarlo él mismo con sus propios ojos. Hay días, siempre soleados, en los que incluso unos 10 o 15 aviones surcan el cielo de un lado a otro, tejiendo una tela de araña sobre la ciudad y alrededores, que acaba convirtiéndose en una nube de feo aspecto. Ésta acaba bajando y produciendo una neblina que sólo permite ver la silueta de la ciudad desde la distancia. No es sólo la contaminación y polución existente hasta el momento, la cual creíamos causante de ella, sino que son estos aviones los que provocan esta niebla nociva (al menos en gran parte). ¿Cuál es su causa? ¿Cuál es su intención? Para ello les remito a la siguiente dirección de Internet, donde gente que sabe de lo que habla mejor que yo lo explica de maravilla. Sólo les va a llevar unos minutos que seguramente serán muy reveladores. Si no quieren informarse, allá con su salud. También harán un flaco favor al resto del mundo que conozcan. 

http://aeromotores.wordpress.com/page/2/ 

Verdaderamente hay que tomar conciencia de quiénes son los que nos gobiernan, hacia dónde nos llevan, y qué camino nos hacen seguir. 

Quién nos dice que el ser humano no es ya capaz de crear terremotos…. 

Quizá debí empezar la exposición diciendo que, realmente, “El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza[1]”. 

                                                                                                                        J.J.Rousseau


[1] Friedrich Wilhelm Nietzsche; un cualquiera.

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